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Manoplas

Lo sé, no pegan mucho cuando es verano en todo el Hemisferio Norte (donde estoy situada, vaya) pero más vale ir haciendo acopio de prendas de invierno porque ya se sabe: Winter is coming.

Frikadas aparte, lo que quería comentaros es que al fin me decidí a hacer uno de los complementos invernales por excelencia: las manoplas. Dicen los entendidos que son mejores que los guantes, porque dan más calor. Yo aún no lo he comprobado, pero este invierno haré un estudio de campo, a ver que conclusión saco 🙂

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Aguja e hilo (Parte I)

Escoger el hilo y la aguja a utilizar para hacer cualquier tipo de labor no es tarea fácil. Y ya no hablo del color elegido, cosa demasiado personal, sino del tipo de hilo, del grosor y de la composición del mismo.

Como todo, es algo que va por gustos y que depende en mayor o menor medida de lo que se quiera hacer. Porque no es lo mismo hacer una bufanda que hacer un jersey, un par de calcetines de invierno, un gorro o un paño para la mesa nueva (algo que por aquí no haremos nunca).

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Mangas a medida

Un buen día, hace un par de meses, recibí mi segundo encargo en gris (de la preciosidad que salió del primero ya os hablaré más adelante) y tras remolonear un poco me puse a ello.

A Sil le habían regalado un jersey precioso por su cumple, pero le quedaba un poco corto por las mangas así que me confió la misión de alargarlo varios centímetros. No era mucho, pero quería que cubriera las muñecas y un poco la mano, mientras se abría con algo de vuelo.

No queda muy claro, ¿verdad? Pues como vale más una imagen que mil palabras, aquí tenéis una foto del resultado final.

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El arte de hacer y deshacer

Arte o pánico, en función de lo que se lleve hecho hasta el momento.

En realidad es algo que le sucede a todo el mundo, tarde o temprano. Y aunque lo ideal sería que sucediera más temprano que tarde, a veces no ocurre así.

Razones para deshacer lo que tanto trabajo y esfuerzo te ha costado hay muchas, desde que no has interpretado bien el patrón a que has querido hacer un experimento que no ha salido bien, pasando porque te has comido un punto en un momento dado y más tarde te das cuentas que ese pequeño fallo puede mandar al traste todo tu proyecto.

A mí personalmente me da una rabia tremenda tirar del hilo y volver a enrollarlo en el ovillo, cuando su lugar natural no es ese. Pero estoy aprendiendo a hacerlo, y de hecho acabo de terminar un gorro precioso tras varios intentos fallidos.

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